El acto estaba previsto para las 10.30 horas. Pero no pudo comenzar hasta media hora después. Decenas de funcionarios lograron subir al edificio por escaleras interiores, eludiendo así el control que la Policía –que escoltó al conselleiro– tenía en el acceso y la escalera principal. “Nos traballamos, non roubamos” o “Donde está, no se ve, la Ciudad de la Justicia” fueron algunas de las proclamas que gritaron, acompañadas de megáfono y silbatos, pegados a la sala donde los intervinientes en el acto aguardaban para firmar el convenio. Finalmente, los funcionarios abandonaron el lugar para evitar ser desalojados.
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